El café de especialidad ha ganado popularidad en los últimos años, alejándose del consumo masivo para convertirse en una experiencia sensorial única. Pero, ¿qué lo diferencia del café tradicional?

La principal característica es su calidad. Los granos son seleccionados bajo estrictos estándares y provienen de fincas que priorizan la sostenibilidad. Además, el proceso de tostado y preparación es clave para resaltar sus notas de sabor.

Otra diferencia está en la forma de servirlo. Métodos como el V60, la prensa francesa o el Aeropress han reemplazado a las tradicionales cafeteras de filtro, permitiendo extraer perfiles más complejos en cada taza.

Más que una bebida, el café de especialidad se ha convertido en una cultura. Baristas y aficionados comparten conocimientos sobre origen, variedades y técnicas de preparación, lo que ha impulsado la apertura de cafeterías especializadas en todo el mundo.

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