Investigaciones recientes advierten sobre la presencia de microplásticos en el agua, los alimentos y el aire que respiramos.

Estos fragmentos diminutos pueden ingresar al cuerpo humano y potencialmente afectar la salud a largo plazo.

Científicos y organizaciones ambientales instan a reducir el uso de plásticos y buscar alternativas sostenibles para frenar su propagación.

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