Los países ricos en minerales críticos (litio, cobre, níquel y cobalto, entre otros) están en condiciones de transformarse en líderes de la economía verde.

El mapa de poder global está cambiando. Mientras el mundo avanza hacia la neutralidad de carbono, el acceso a minerales estratégicos como el litio, el cobre y las tierras raras se vuelve tan importante como lo fue el petróleo en el siglo XX. El informe de la IEA advierte que los países que logren desarrollar una minería eficiente, sustentable y con valor agregado estarán mejor posicionados para beneficiarse del nuevo paradigma energético.

Esta dinámica abre oportunidades para economías emergentes con reservas minerales significativas. El crecimiento de la demanda impulsará inversiones, empleo y nuevas cadenas de valor industrial, siempre que los marcos regulatorios aseguren sostenibilidad ambiental y desarrollo local. La minería del siglo XXI no solo será clave para el suministro energético, sino también para el crecimiento económico inclusivo.  

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