La medicina nuclear avanza como una disciplina fundamental en la lucha contra los tumores más difíciles de tratar. Gracias a su capacidad para combinar diagnóstico por imágenes y terapia en un mismo proceso, esta especialidad permite detectar y tratar ciertos tipos de cáncer con precisión y eficiencia, incluso en etapas avanzadas.
A diferencia de otros métodos, la medicina nuclear utiliza pequeñas cantidades de material radiactivo para visualizar el funcionamiento de órganos y tejidos en tiempo real. Esta tecnología no solo permite una detección temprana de enfermedades, sino que también puede direccionar tratamientos de forma más selectiva y menos invasiva.
Uno de los grandes avances recientes es la llamada «teragnosis», una estrategia que une en una misma molécula la capacidad de diagnóstico y tratamiento. Por ejemplo, en pacientes con cáncer de próstata metastásico, se puede aplicar una sustancia que identifica las células tumorales y, al mismo tiempo, libera una dosis controlada de radiación directamente sobre ellas, sin afectar los tejidos sanos.
En Argentina, centros como el Instituto de Oncología Ángel Roffo y la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear ya están utilizando estas técnicas, posicionando al país entre los referentes regionales. Según los especialistas, esta integración representa un cambio de paradigma que podría mejorar la sobrevida y la calidad de vida de miles de pacientes.
La medicina nuclear no reemplaza a la oncología tradicional, pero se suma como una aliada estratégica, especialmente para casos donde la cirugía o la quimioterapia tienen pocas opciones. La investigación y el desarrollo continúan, con la mirada puesta en personalizar cada vez más los tratamientos y ampliar las indicaciones clínicas.






