Todos lo usamos, lo sentimos, lo tememos o lo desperdiciamos. Pero cuando los científicos tratan de definir qué es el tiempo, las respuestas se vuelven difusas, filosóficas y hasta contradictorias.

En la física clásica, el tiempo era lineal, absoluto y constante. Pero con Einstein y la teoría de la relatividad, se descubrió que el tiempo no es igual para todos: se estira, se comprime y depende del movimiento y la gravedad.

En zonas con mayor gravedad, como cerca de un agujero negro, el tiempo pasa más lento. Es decir: si vos estás ahí y otra persona en la Tierra, pueden vivir tiempos diferentes… literalmente.

Además, el tiempo solo “fluye” en una dirección porque así lo marca la entropía (el desorden que aumenta con el tiempo). Pero algunas teorías cuánticas sugieren que en escalas microscópicas, el tiempo podría no tener dirección.

La percepción del tiempo también es subjetiva: un minuto en una situación incómoda se siente eterno, pero una hora haciendo algo que amás se pasa volando. Nuestro cerebro interpreta el tiempo, no lo mide de forma objetiva.

Entonces, ¿el tiempo es real o una construcción mental? ¿Existe fuera de nosotros, o solo lo experimentamos como parte de nuestra conciencia? Sea como sea, lo único cierto es que es el recurso más valioso que tenemos.

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