Francesca e Isabella, hijas de Wanda y Mauro, están atravesando una situación emocional delicada. Según una psicóloga infantil, están expuestas a un “impacto psicológico nocivo e invasivo” producto del conflicto judicial entre sus padres y la exposición.

La psicóloga Daniela Gasparini explicó que las separaciones parentales no deberían implicar un daño emocional para los niños si se manejan con responsabilidad y respeto por sus emociones. Sin embargo, en casos mediáticos como este, donde hay exposición pública y judicialización, los efectos pueden ser perjudiciales para su salud mental.

La profesional advirtió que la sobreexposición, sumada al conflicto entre los padres y la participación de nuevas parejas, puede romper la intimidad necesaria para el bienestar emocional infantil. Además, señaló el riesgo de bullying o ciberbullying como consecuencia del entorno hostil que rodea a estas niñas.

Gasparini insistió en la necesidad de un enfoque más humano y cuidadoso, centrado en la escucha activa y el acompañamiento emocional. En una etapa de desarrollo tan crítica como la preadolescencia, proteger a los hijos del impacto público y judicial es clave para preservar su estabilidad psicológica.

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