El gobernador puso en marcha una extensión de 27 kilómetros desde Andacollo que permite el acceso a un recurso esencial, mejorando la calidad de vida y reforzando la igualdad en la región. Esta obra representa un avance fundamental para una zona largamente olvidada, consolidando el compromiso con las comunidades más vulnerables.
Hasta hace apenas unos días, las noches de invierno en Guañacos se enfrentaban con braseros improvisados y estufas a leña. Familias enteras destinaban horas a cortar, acarrear y encender leña para poder cocinar o calentar una habitación. Ese sistema rústico, demandante y riesgoso era parte de la rutina cotidiana en esta localidad del norte neuquino, donde el frío se sentía con fuerza y las soluciones escaseaban.
Hoy, ese escenario cambió. Con la llegada del gas natural, Guañacos dio un paso decisivo hacia una mejor calidad de vida. La red de distribución, de más de 27 kilómetros de extensión, conecta cada hogar desde Andacollo, en una obra ejecutada por HIDENESA que no solo brinda acceso a un servicio esencial, sino que marca un punto de inflexión en la historia del pueblo. Una transformación concreta que pone en valor el arraigo y la equidad territorial.
El impacto es profundo: calefacción constante, cocinas modernas y seguras, y la posibilidad de desarrollar emprendimientos o comercios con costos más accesibles. Las escuelas podrán mantener sus clases sin interrupciones, y los centros de salud funcionarán con condiciones térmicas adecuadas. La vida diaria de cientos de vecinos cambia para siempre, con un beneficio directo para las familias, los niños, los adultos mayores y toda la comunidad.
El acto de inauguración coincidió con una fecha clave: los 70 años de la provincialización de Neuquén. Allí, el gobernador Rolando Figueroa habló de “una reparación histórica” y anunció que este avance no será aislado. Otras localidades del norte neuquino, como Tierras Blancas, Los Miches, Las Ovejas o Los Carrizos, también comenzarán a recibir el gas natural, como parte de una política que busca poner primero las necesidades de quienes más lo necesitan.
Guañacos ya no es ese pueblo olvidado en el mapa. Con gas natural en sus hogares y fibra óptica en camino, sus habitantes pueden proyectar un futuro con mayor dignidad, salud y oportunidades. La obra no solo representa un avance técnico: es una señal clara de una nueva etapa, donde la gestión se traduce en hechos y donde cada decisión apunta a transformar realidades.






