El gobierno de Neuquén avanza en un proyecto que exige a autoridades de los tres Poderes del Estado realizar controles anuales, sorpresivos y cuya realización correrá por cuenta de cada funcionario. La medida prevé sanciones que van desde la suspensión hasta la remoción del cargo, asegurando que la función pública se ejerza con plena responsabilidad y transparencia.

El gobernador de Neuquén, Rolo Figueroa, anunció un proyecto innovador que busca elevar los estándares de transparencia y responsabilidad en la gestión pública. La iniciativa establece la obligatoriedad de realizar exámenes toxicológicos a todos los funcionarios de los tres Poderes del Estado, con controles anuales y sorpresivos. El mandatario resaltó que se trata de una medida ejemplar, destinada a garantizar que quienes cumplen funciones de gobierno lo hagan con la seriedad y el compromiso que la ciudadanía demanda.

Según lo planteado, los estudios deberán ser costeados por cada funcionario, evitando así que representen un gasto para el Estado provincial. En caso de incumplimiento o resultados positivos, la normativa contempla sanciones que van desde la suspensión temporal hasta la remoción del cargo. De este modo, se busca enviar un mensaje claro: la función pública requiere plena integridad y dedicación al servicio de la comunidad.

Figueroa sostuvo que este proyecto se enmarca en una política más amplia de fortalecimiento institucional, orientada a recuperar la confianza de la sociedad en sus dirigentes. “La transparencia no se declama, se practica”, enfatizó, al destacar que la exigencia de exámenes toxicológicos no solo promueve una gestión responsable, sino que también reafirma el compromiso de Neuquén con un Estado más confiable y cercano a la gente.

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