El turismo argentino experimenta una recuperación sostenida en 2025, impulsada por la demanda interna y la llegada de visitantes internacionales. Según el Ministerio de Turismo y Deportes, entre enero y septiembre ingresaron al país más de 3,2 millones de turistas extranjeros, un 28% más que en el mismo período de 2024. Las provincias de Mendoza, Salta y Patagonia lideran la ocupación hotelera, mientras que Buenos Aires mantiene un flujo constante de visitantes por negocios y eventos culturales.
El impacto económico del turismo se refleja en la generación de empleo y divisas. El sector aporta aproximadamente 4,5% al PBI y sostiene unos 700.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Hoteles, agencias de viajes, gastronomía y transporte muestran incrementos en la facturación, aunque la inflación y los costos operativos siguen siendo desafíos importantes. En promedio, los precios de paquetes turísticos aumentaron un 90% interanual, mientras que los salarios del sector crecieron menos de un 40%, generando tensiones laborales.
La temporada alta de invierno potenció los destinos de nieve, especialmente Bariloche y San Martín de los Andes, con ocupaciones que superaron el 95% en julio. Las reservas anticipadas evidencian un interés creciente en turismo de naturaleza y actividades al aire libre, como trekking, avistaje de fauna y turismo aventura. El segmento gastronómico y de experiencias culturales también muestra recuperación, con un aumento del 22% en la demanda de tours y degustaciones locales.
El turismo internacional se beneficia de la competitividad cambiaria. Con un dólar oficial controlado y tipos de cambio atractivos para extranjeros, Argentina se consolida como un destino económico frente a Brasil, Chile y Uruguay. Esto favorece la hotelería de gama media y alta, aunque también genera presión sobre la infraestructura urbana, el transporte y la conectividad digital en regiones turísticas, que requieren inversiones para sostener el crecimiento sostenido.
El Gobierno impulsa programas de promoción y digitalización, como la plataforma “Argentina 360” y campañas internacionales para atraer visitantes de Estados Unidos, Europa y Asia. Además, se busca diversificar la oferta turística hacia el interior profundo del país, incentivando rutas culturales, turismo rural y enológicos. Sin embargo, expertos advierten que la sostenibilidad ambiental y la capacidad de carga turística deben ser consideradas para evitar impactos negativos en parques nacionales y zonas protegidas.
A futuro, la consolidación del sector dependerá de políticas de inversión, infraestructura y capacitación laboral. La recuperación es clara, pero los desafíos inflacionarios y la necesidad de modernización de servicios exigen coordinación entre Nación, provincias y actores privados. Si se logra equilibrar crecimiento, calidad y sostenibilidad, el turismo podría transformarse en un motor estratégico para la economía y la generación de empleo en Argentina.





