La Argentina enfrenta una temporada crítica de enfermedades respiratorias que puso en alerta al sistema sanitario. Según el Ministerio de Salud, los casos de influenza y bronquiolitis crecieron un 65% respecto del año pasado, mientras que las internaciones pediátricas alcanzaron niveles récord en hospitales públicos y privados. La combinación de bajas temperaturas, baja vacunación y circulación simultánea de varios virus respiratorios generó un escenario de tensión en las principales ciudades del país.

El incremento de casos impactó de lleno en el área metropolitana, donde la ocupación de camas de terapia intensiva infantil superó el 90% en julio. Las autoridades reforzaron las guardias y ampliaron la disponibilidad de oxígeno, pero los profesionales advierten sobre el agotamiento del personal de salud. La Sociedad Argentina de Pediatría señaló que muchos hospitales trabajan con recursos humanos y equipamiento al límite, luego de años de desinversión y falta de reemplazos en áreas críticas.

La campaña de vacunación antigripal y contra el virus sincicial respiratorio avanza más lentamente de lo previsto. Apenas el 55% de la población objetivo —mayores de 65 años, embarazadas y niños pequeños— recibió la dosis, según datos oficiales. La falta de stock en algunas provincias y la desinformación sobre su importancia contribuyeron al bajo alcance. Los especialistas insisten en que una cobertura superior al 80% sería clave para reducir la presión hospitalaria y prevenir cuadros graves.

En paralelo, la atención en hospitales públicos volvió a aumentar debido al encarecimiento de la medicina privada. Las prepagas aplicaron subas acumuladas del 140% en lo que va del año, lo que llevó a miles de afiliados a darse de baja o pasarse a la atención estatal. Esta migración masiva incrementa la demanda en guardias, consultorios y servicios de diagnóstico, generando demoras y saturación en centros de salud provinciales y municipales.

El sector farmacéutico también enfrenta dificultades por la inflación y las restricciones a las importaciones. Los medicamentos esenciales aumentaron un 110% en los últimos doce meses, y algunas drogas oncológicas o para enfermedades crónicas presentan demoras en la entrega. Las cámaras empresarias alertan sobre un riesgo de desabastecimiento si no se normaliza el acceso a insumos importados, mientras que las farmacias reclaman medidas para garantizar la disponibilidad y precios de referencia.

De cara al verano, el Ministerio de Salud prepara un plan integral de vigilancia epidemiológica que incluirá refuerzo de campañas de vacunación y provisión de insumos críticos. Sin embargo, los expertos advierten que la crisis sanitaria refleja un problema estructural: la fragmentación del sistema y la falta de coordinación entre Nación, provincias y sector privado. Sin un acuerdo sanitario federal y sostenido, alertan, los picos estacionales seguirán desbordando la capacidad del sistema año tras año.

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