Dos bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos realizaron este miércoles un vuelo de patrullaje sobre el mar Caribe, en las cercanías del espacio aéreo venezolano, en una operación que Washington calificó como parte de sus ejercicios de “seguridad regional rutinarios”. Sin embargo, el hecho generó preocupación y fuertes reacciones del gobierno de Nicolás Maduro, que lo consideró una “provocación militar”.
Según informó Infobae, las aeronaves despegaron desde la Base Aérea de Barksdale, en Luisiana, y fueron escoltadas por aviones de combate estadounidenses y aliados durante parte del trayecto. El Comando Sur de EE.UU. aseguró que el objetivo fue “demostrar capacidad operativa y compromiso con la estabilidad del hemisferio occidental”, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en la región.
El gobierno venezolano, por su parte, emitió un comunicado de rechazo en el que denunció el vuelo como una “intimidación inaceptable” y anunció que sus sistemas de defensa aérea monitorearon de cerca el recorrido de los bombarderos, sin registrar violaciones de soberanía.
Analistas internacionales señalaron que el operativo ocurre en un momento sensible, con mayor presencia militar de Estados Unidos en el Caribe y una recrudecida alianza entre Caracas, Moscú y Teherán, lo que podría estar motivando una respuesta de advertencia por parte de Washington.
Los B-52, capaces de transportar armamento nuclear y recorrer más de 14.000 kilómetros sin reabastecerse, son un símbolo de la proyección de poder estadounidense. Su paso frente a Venezuela reaviva las tensiones diplomáticas y militares entre ambos países, en un escenario donde cada movimiento aéreo adquiere un alto contenido político y estratégico.






