La gingivitis es una de las enfermedades más comunes y a la vez más subestimadas de la boca. Se trata de una inflamación de las encías causada principalmente por la acumulación de placa bacteriana, que si no se elimina correctamente con el cepillado y la higiene interdental, puede derivar en problemas más graves como la periodontitis o incluso la pérdida de piezas dentales.
Según especialistas consultados por Infobae, los primeros signos suelen ser encías enrojecidas, sensibles o que sangran al cepillarse, pero muchas personas los pasan por alto porque no generan dolor intenso. Esto la convierte en una “amenaza silenciosa” que avanza de manera progresiva si no se detecta y trata a tiempo.
Las principales causas incluyen una higiene oral deficiente, el consumo de tabaco, el estrés, los cambios hormonales y algunas enfermedades sistémicas como la diabetes. Además, ciertos medicamentos pueden alterar la flora bucal y favorecer la aparición de esta patología.
Los odontólogos recomiendan cepillar los dientes al menos dos veces al día con una técnica adecuada, usar hilo dental o cepillos interdentales, realizar controles periódicos y evitar los hábitos que dañan las encías.
Si bien la gingivitis es reversible en sus primeras etapas, ignorar los síntomas puede tener consecuencias serias. Los expertos advierten que mantener una buena salud bucal no solo previene enfermedades dentales, sino que también impacta positivamente en la salud general, ya que las bacterias orales pueden influir en afecciones cardiovasculares y metabólicas.
En resumen, la gingivitis es un problema frecuente pero prevenible: con constancia, cuidado diario y visitas regulares al odontólogo, es posible conservar encías sanas y una sonrisa libre de riesgos.






