Las encuestas confirman una contienda cada vez más polarizada entre el espacio local y el proyecto libertario impulsado desde Buenos Aires. Mientras el electorado neuquino debate el peso de la identidad provincial frente al avance nacional de Milei, el peronismo atraviesa su peor momento en años y busca reconfigurarse de cara al futuro político de la provincia.
La elección legislativa en Neuquén se encamina a una disputa central entre La Neuquinidad y La Libertad Avanza, dos proyectos con visiones distintas sobre el desarrollo y la gestión pública. El espacio provincial, encabezado por Rolando Figueroa, busca afianzar un modelo de autonomía económica y política, basado en la administración ordenada de los recursos locales y en la defensa de los intereses de la provincia.
Por su parte, La Libertad Avanza intenta consolidar su crecimiento territorial en la Patagonia, apoyándose en el liderazgo nacional de Javier Milei y en un discurso que promueve eficiencia estatal, libertad económica y reducción del gasto público.
En este escenario, el peronismo aparece relegado, sin figuras con peso electoral suficiente para disputar los primeros lugares. Las encuestas anticipan una elección polarizada entre dos modelos que representan distintas formas de entender el país: uno centrado en la identidad provincial y otro de alcance nacional, con proyección federal y gran llegada al electorado joven.






