Tras casi ocho décadas de historia, la emblemática empresa argentina de entretenimiento reabre sus puertas en Buenos Aires. Con nuevas sedes en el DOT y Recoleta Mall.
Sacoa vuelve a encender sus luces. El clásico sonido de los juegos y la energía de los viejos salones regresan a Buenos Aires con una propuesta que combina la esencia de siempre con tecnología de última generación. “Estamos felices. Es un proyecto distinto, pero con el mismo espíritu: un espacio de encuentro, de diversión y de familia”, contó Martina Mochkovsky, directora de marketing y bisnieta del fundador.
La historia de Sacoa es también la de una familia pionera en el entretenimiento argentino. Todo comenzó a fines de los años 40 en Mar del Plata, cuando Mauricio Mochkovsky, inmigrante lituano, colocó una rocola en un café y revolucionó el concepto de ocio. Con el tiempo, su hijo Jorge impulsó la expansión nacional y creó en 1992 el primer sistema de tarjetas electrónicas para juegos del mundo, reemplazando las fichas tradicionales y marcando un antes y un después en la industria.
Hoy, la empresa atraviesa un nuevo capítulo bajo el liderazgo de Martina y su padre, Paul Mochkovsky. “El cambio generacional no fue fácil, pero aprendimos a escucharnos. Ellos aportan experiencia, yo traigo nuevas ideas. De esa mezcla surgen cosas muy lindas”, expresó la joven empresaria, formada en Estados Unidos.
El regreso a Buenos Aires busca recuperar el espíritu social del juego en tiempos dominados por las pantallas. “Queremos que los chicos conozcan los juegos que marcaron a sus padres y que los adultos revivan su infancia”, dijo Martina. Además, adelantó que los clásicos volverán pronto y que la firma prepara actividades especiales y participaciones en eventos culturales.
Con el lema de siempre —diversión para todas las edades—, Sacoa reafirma su lugar en la memoria colectiva argentina. “Es más que un negocio: es parte de la infancia de varias generaciones”, concluyó Martina, emocionada por este nuevo comienzo.






