El gobernador presentó el Presupuesto 2026, que prevé ingresos por $7,5 billones y gastos por $7,4 billones, con superávit pese a la baja del petróleo. El plan prioriza la austeridad y la obra pública. “Avanzamos con obras que impulsen un desarrollo equilibrado en toda la provincia, pensando en el post Vaca Muerta y en un modelo neuquino de bienestar y oportunidades”, afirmó.
Figueroa destacó que el plan de gobierno busca mantener el dinamismo económico sin comprometer la estabilidad fiscal, poniendo el foco en la infraestructura y la integración territorial. “Avanzamos con obras que impulsen un desarrollo equilibrado en toda la provincia, pensando en el post Vaca Muerta y en un modelo neuquino de bienestar y oportunidades”, sostuvo el mandatario, subrayando la importancia de fortalecer la conectividad vial, energética y digital como motor del crecimiento provincial.
El presupuesto prevé una fuerte inversión en rutas, caminos rurales, servicios públicos y redes de comunicación, con el objetivo de unir regiones productivas, facilitar el transporte y mejorar la calidad de vida de las comunidades. En paralelo, se mantendrán los programas de mantenimiento escolar, sanitario y de infraestructura básica, garantizando la continuidad de las obras que ya están en ejecución. Esta orientación, explicaron desde el Ejecutivo, apunta a diversificar la economía y promover un desarrollo más equitativo en todo el territorio neuquino.
Figueroa reafirmó que la provincia atraviesa una etapa de planificación estratégica, orientada a reducir la dependencia del sector hidrocarburífero y a potenciar nuevas fuentes de empleo y producción. Con una mirada de largo plazo, el gobernador busca consolidar un modelo neuquino de desarrollo basado en la eficiencia del gasto, la transparencia y la equidad territorial. De esta manera, el Presupuesto 2026 se convierte en una herramienta clave para garantizar estabilidad, crecimiento y bienestar para todas las familias neuquinas.






