Con la eliminación progresiva de las escuelas tráiler, la construcción de nuevos edificios y un esquema de obra pública sostenida, la provincia impulsa un cambio estructural en la infraestructura educativa. El plan incluye más de 85.000 m² en ejecución, gasoductos para garantizar calefacción segura y una planificación que articula necesidades productivas, crecimiento demográfico y demandas de cada comunidad.
El proceso de renovación educativa en Neuquén comenzó a sentirse en cada localidad donde las obras ya muestran avances visibles. Desde pequeñas comunidades rurales hasta zonas urbanas densamente pobladas, los equipos técnicos vienen relevando necesidades puntuales para orientar intervenciones que permitan resolver problemas históricos de infraestructura. Esta dinámica, según explican funcionarios del área, busca dejar atrás la lógica de respuestas aisladas y establecer un sistema de planificación continua que acompañe la evolución del mapa escolar.
En paralelo, la provincia avanzó en un esquema de priorización que ordena la inversión según criterios pedagógicos, poblacionales y de seguridad edilicia. La identificación de establecimientos con mayor presión de matrícula permitió acelerar proyectos que ampliarán la capacidad del sistema, mientras que en otras zonas se impulsan soluciones vinculadas a accesibilidad, conectividad y adecuación de espacios para nuevas propuestas formativas. Con esto, la gestión apunta a que cada comunidad cuente con entornos de aprendizaje acordes a su realidad.
Las obras vinculadas a servicios básicos se transformaron en un eje de trabajo particularmente sensible en este ciclo. La incorporación de gasoductos y redes complementarias permitió avanzar hacia condiciones térmicas estables en escuelas que solían enfrentar interrupciones cada invierno. Las autoridades remarcan que la seguridad y la continuidad pedagógica dependen tanto de los edificios como de estas infraestructuras invisibles, por lo que su fortalecimiento dejó de ser una tarea secundaria.
Otra línea de acción destacada es la modernización de espacios destinados a formación técnica y oficios. Allí se integraron criterios productivos y demandas emergentes de distintos sectores económicos. Talleres, laboratorios y áreas de práctica están siendo repensados para que estudiantes puedan acceder a equipamiento actualizado y a entornos que simulen de manera más fiel las condiciones laborales que enfrentarán una vez egresados.
El seguimiento financiero y operativo de cada proyecto se realiza mediante un sistema de control que centraliza información y permite ajustar plazos, presupuestos y prioridades. Desde el Gobierno provincial sostienen que esta modalidad favorece la transparencia y da previsibilidad a la comunidad educativa. Con una cartera de obras activa y un horizonte de planificación plurianual, Neuquén busca construir un modelo que deje atrás las respuestas urgentes y consolide una infraestructura escolar sostenida, coherente y preparada para acompañar su crecimiento poblacional y productivo.






