Tras el rechazo del Senado a los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, el Ejecutivo decide congelar las designaciones en el máximo tribunal hasta después del recambio legislativo.
El reciente rechazo en el Senado de los candidatos propuestos por el Gobierno para integrar la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, ha llevado al Ejecutivo a replantear su estrategia. Fuentes cercanas a la Casa Rosada indican que, aunque existen otros nombres en consideración, se ha decidido posponer cualquier movimiento hasta después del recambio legislativo previsto para diciembre.
Esta decisión responde a la expectativa del oficialismo de mejorar su posición en el Congreso tras las próximas elecciones. Se espera que, al incrementar su representación en el Senado, el Gobierno cuente con mayor fortaleza para impulsar futuras nominaciones al máximo tribunal.
Mientras tanto, la Corte Suprema continuará operando con su actual composición de tres miembros: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. La vacante dejada por la jubilación de Juan Carlos Maqueda en diciembre pasado permanece sin cubrir, lo que mantiene incompleto al tribunal.
En este contexto, el Gobierno se muestra cauteloso y prefiere no arriesgar nuevos nombramientos que puedan ser rechazados nuevamente. La estrategia actual es esperar a un escenario legislativo más favorable que permita avanzar con éxito en la designación de nuevos jueces para la Corte Suprema.




